Tuesday, July 04, 2006

Cioran: un decepcionado, un esceptico, un falto de fe


Cuando se ha salido del círculo de errores y de ilusiones en el interior del cual se desarrollan los actos, tomar posición es casi imposible. Se necesita un mínimo de estupidez para todo, para afirmar e incluso negar.

Nunca se dice de un perro o de una rata que es mortal. ¿Con qué derecho se ha arrogado el hombre ese privilegio? Después de todo, la muerte no es un descubrimiento suyo. ¡Qué fatuidad creerse su beneficiario exclusivo!

La renuncia es la única variedad de acción no envilecedora.

iQué juicio sobre los seres vivos si es verdad, como alguien ha sostenido, que lo que perece nunca ha existido!

El 18 de este mes, muerte de mi padre. No sé, pero siento que lo lloraré en otra ocasión. Estoy tan ausente de mí mismo, que ni siquiera tengo fuerzas para la pesadumbre, y tan bajo, que no puedo elevarme a la altura de un recuerdo ni de un remordimiento.

He leído demasiado... La lectura ha devorado mi pensamiento. Cuando leo, tengo la impresión de «hacer» algo, de justificarme ante la sociedad, de tener un empleo, de escapar a la vergüenza de ser un ocioso... un hombre inútil e inutilizable.

Sea cual sea la respuesta, puedo decir que nunca he pedido estar aquí y aún estando aquí, sólo pienso en cómo salir, sin hacer ruido, sin que se note mi ausencia, como si nunca hubiera estado. Y de esa manera, sentir la ilusión de no haber existido nunca.

Hay quién se pone metas, objetivos, cree en algo: en un dios, en el amor,... pero es difícil creer en algo, sino crees siquiera en ti mismo y en que tiene algún sentido el que cada día te levantes, vayas al trabajo, te conviertas en una especie de máquina durante unas ocho horas y luego vuelta a casa,.... ... ... ... y así día tras día. Nadie está contento y sin embargo no hacemos nada por cambiar las cosas porque no sabemos qué es lo que podemos hacer, no sabemos cual es la solución porque no la hay, la única solución, y aunque parezca absurda, es vivir en una dulce ignorancia, ser un iluso, un estúpido que no piensa ni ve más allá que lo que alcance su mirada

Al cabo de un rato, llega el jefe, ese temible bastardo, que se cree algo, que se cree que nos posee, cuando realmente no tiene nada, realmente no es nada, nada más que otra mierda con patas que camina con una falsa seguridad en si mismo. Me río de su seguridad, me río de su ficticio poder, porque cuando la muerte llega (y afortunadamente siempre llega) nada de lo que tiene o cree tener, le va a impedir pudrirse bajo tierra entre los gusanos.

En este «gran dormitorio», como llama un texto taoísta al universo, la pesadilla es la única forma de lucidez.

2 comments:

Anonymous said...

no acepto que la unica solucion sea la ignorancia, la ilusion de esquivar la realidad de nuetras vidas.
se que hay otras salidas,otras maneras de escapar de la rutina y del jefe bastardo, pero hay muy pocas personas que se animan, que tiene el coraje suficiente para hacerlo. quizas piense que soy demasiado optimista, pero es lo que creo.

leo said...

La igorancia no es una solución, es la sonrisa de quien no puede darse cuenta que esta en una silla electrica y que va a morir (como dijera Macedonio en algun cuento). No hay salida, el optisismmo es otra trampa. Lo que sí es cierto es que mientras tanto hay que vivvvir, y ese mientras tanto es insostenible... y de eso habla Cioran, de que nada alcanza pero se sigue despierto (o no en este "gran dormitorio"), entonces la idea del suicidio toma fuerza pero es otra trampa màs, identica a las anteriores, y no puede hablar mal del suicidio despues de haber convivido con èl, asi tampoco puede hablar mal de auqella ignnorancia tramposa. Cioran alguna vez dijo "lastima que para llegar a Dios allà que pasar por la fe", èl era un esceptico, tal vez un agnostico (como Borges al que admmiraba profundamente). Su no creer nnnno le permite ver escape, ver un escape es un acto de fe.