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Friday, November 06, 2009

Formas de vida

Los grandes pensadores del marxismo lo señalaron en su momento con meridiana claridad: el proceso de transformación política de la sociedad no culmina sino al alcanzar los aspectos más comunes de la vida cotidiana de las personas. Por supuesto que hay revolución porque se toma el Estado o se liquida la propiedad privada de los medios de producción, porque se establece la reforma agraria o porque se procede a abolir la acción retardataria de las diversas iglesias; pero nada de eso alcanza a consumar una revolución cabal hasta que las prácticas diarias y los hábitos culturales más inmediatos se ven radicalmente transformados en el escenario común de la gente común.

Martín Kohan, acá

Tuesday, February 24, 2009

Artista del desperdicio

Destellos de lucidez
por Martín Kohan

“Anotame una advertencia”, le dijo Gaudio al árbitro del partido. ¿Se lo dijo después de haber cometido una infracción? No, justamente: se lo dijo antes. Le pidió el castigo, o más bien se lo ordenó, y de inmediato agarró una pelotita y la revoleó de mala manera lo más alto y lo más lejos que pudo. ¿Qué clase de exabrupto es éste, que se anuncia y adelanta su sanción? ¿Qué clase de arrebato es este, que antepone conciencia al acto? Si hay algo que estremece en Gaudio, es esto precisamente: su demasiada conciencia. Una conciencia tan terrible como i-nútil, un destello de lucidez que nunca le sirve para nada.
Era su primer partido en el ATP de Buenos Aires, y fue el último, porque perdió. En el octavo game del segundo set, cuando parecía que repuntaba, se le oyó decir: “Estoy cerca de jugar bien”. No lo pensó después, en el análisis retrospectivo de su actuación, sino en pleno partido, mientras jugaba. Lo pensó y lo dijo, y es difícil que un jugador pueda soportar la conciencia de estar cerca de jugar bien (no de jugar bien, sino de estar cerca) en la cancha y en medio del juego. Ese exceso de conciencia es agobiante. Bajo su peso inexorable, Gastón Gaudio tenía que perder y perdió.
A diferencia de sus colegas de la Copa Davis, que perdieron y todavía no saben por qué, Gaudio siempre sabe el por qué, y es por eso que luego pierde. Queda claro que podría ganarlo todo (para demostrarlo, ganó Roland Garros en 2004). Podría ganarlo todo, sí, porque derrocha talento, pero después va y lo pierde todo. Y a eso, como queda dicho, le agrega una conciencia feroz, impiadosa, lacerante. Es esta combinación impar la que lo consagra en definitiva como el jugador más argentino de todos los tiempos. Habrá muchos que ganen más que él o que pierdan más que él, pero ninguno habrá como él: tan artista del desperdicio y tan consciente de su arte.
Hace dos años fue eliminado, en este mismo torneo, también en la primera ronda, y los que no quieren entender lo abuchearon. Esta vez, en cambio, se fue ovacionado. El público se rindió conmovido en presencia de su destino trágico.

Friday, January 30, 2009

Historia y literatura

"Así como la literatura puede, en un momento determinado, convocar a la historia ante la pregunta por cómo narrar los hechos reales, puede también, en otro momento, devolverle sus propias preguntas sobre la experiencia, la memoria, los relatos, los documentos, la verdad y la ficción. En las teorizaciones que se han planteado sobre el discurso de la historia, los tropos literarios sirvieron para poner en evidencia que la narración de la historia es, ante todo, eso: narración. Cuando la literatura no resigna su propia conciencia de ser narración, de ser ficción, de ser escritura, bien puede tomar ciertos materiales que provienen de la historia, pero lo hará necesariamente para someterlos a otros sistemas de representación y para contar, de ese modo, otra cosa."


Martín Kohan


Historia Crítica de la Literatura Argentina

Noé Jitrik

La narración gana la partida

Directora del volumen E. Drucaroff

Historia y Literatura:

La verdad de la narración

Wednesday, December 10, 2008

Ingobernable

Ciclo “La cadencia del asunto”
Participaron: Martín Kohan, Leonardo Oyola y Juan Terranova.
Moderó: Patricio Zunini


"Uno no gobierna sobre los sentidos. Por eso es tan lindo escribir. Precisamente porque el lenguaje que yo uso para decir lo que yo quiero decir está diciendo cosas que van más allá de lo que estoy queriendo decir, es que vale la pena hacer literatura. Por eso estoy tan atento a lo que los lectores después leyeron. Justamente porque el lenguaje está diciendo cosas que yo no tenía por qué premeditar. Las palabras traen cargas y connotaciones, pero yo a eso lo llamo significación, no realidad."

Martín Kohan



desgrabado completo acá

Thursday, November 13, 2008

Canon

“desconflictuar es un camino hacia lo canónico”

David Viñas

+

“el canon que va a quedar sufrirá una decantación. No necesariamente tiene que ver con lo que suena, atado a veces con coyunturas o posturas editoriales. Si la pregunta se hacia en los 50 quizás Borges no se hubiera nombrado y sí Mallea”

Martín Kohan

+

"Siempre es un poco temerario referirse al “canon actual” porque el canon es, necesariamente, histórico y, además, objeto de debates. ¿Qué sería el canon actual? ¿Obras que leen o leerán en las aulas los estudiantes secundarios?"

Daniel Link

Wednesday, October 01, 2008

Trabajo

A. Pauls

Trato de escribir todos los días. Si las cosas de escribir no salen, trato de orbitar alrededor de lo que escribo la misma cantidad de tiempo que dedicaría a escribir. Orbitar quiere decir quedarme cerca de lo que (no) escribo: leer, releer, tomar notas, estar en babia, cambiarle la tipografía y el cuerpo y los márgenes a lo que ya tengo escrito, no atender el teléfono para convencerme de lo ocupado que estoy, etc. Escribo muy despacio, muy mentalmente, pero generalmente lo que escribo es lo que queda. Corregir para mí nunca es "pulir": es hachar, eliminar, cambiar de lugar. Corrijo siempre sobre grandes unidades de texto, nunca sobre pequeñas. Antes me desalentaba el tiempo que me llevaba cada frase. Últimamente me consuelo diciéndome que el tiempo que invierto en pensar quizás sea el mismo que los demás escritores invierten en corregir. Hay algunos amigos, dos, tres a lo sumo, que aceptan leer lo que escribo antes de que se publique. Leo mientras escribo a otros autores, por supuesto, incluso buenos autores que me exaltan o descorazonan, pero nunca nada "sobre" lo que estoy escribiendo. Todo eso, si lo leo, ya lo leí antes, cuando escribir era un sueño útil, y ya lo olvidé.


M. Kohan

El tiempo que me ha llevado escribir algunos textos (Museo de la revolución: cuarenta días; Ciencias morales: cuarenta y cinco días) me lleva a pensar que le dedico mucho tiempo a la escritura: infiero que durante esos días casi no debo haber hecho otra cosa. Lo cual en definitiva no sería sino una expresión de un estado de ánimo; casi todas las demás cosas me importan menos, y a veces mucho menos, y a veces nada, mientras estoy escribiendo. Son períodos en los que relego bastante, postergo bastante, me desentiendo bastante de todo. Es un poco mi relación con la literatura en general, yo creo que desde siempre: lo que me gusta de la literatura es que sostiene mi desinterés por el resto de las cosas.


Extraido de El Interpretador

Thursday, May 22, 2008

Paréntesis



Hay en Literatura de Izquierda de Daminán tabarovsky una idea, una de las tantas ideas irreverentes expuestas en el libro, que toma a la literatura com una interrupción, un momento donde se suspende el mundo, un lugar de incapacidad; la literatura sería definitivamente literatura al resultar ineficaz, ser una puesta en paréntesis, suspender, aunque sea imposible, el sentido, y realizar un gesto autónomo. la pretensión de Tabarovsky podría encontrar algunas de sus codiciones de generación en la obra de T. Adorno, especificamente, en pensar un arte inútil para el mercado, incapaz de ser mercancia, la obra como lugar autonomo, y aquella forma en la que trabaja sus materiales hace retroceder a la sociedad.
Sin querer endilgar semejante misión, la obra de Kohan permite abordar una de estas ideas. En el primer capitulo de la primer novela de Kohan, La pérdida de Laura, ensaya un rasgo del que hará variaciones en las novelas posterioes. Kohan realiza, valiendose de modalizadores, una operación que sesga la autoridad del narrador, destruyendo el relato unìvoco. suspende, altera, frena, aclara para no afirmar, y trabaja sobre las aclaraciones de aserción para suspender la narración, introducir paréntesis, interrumpir la certeza, argumentar sobre lo incierto de los argumentos que provee. una narración que es efizas y precisa al resultar inútil e incapaz en su capacidad de construir la capa subjetiva de los hechos.

kohan introduce palabras y frases como: "incluso", "es más", "quizás", "lo digo en terminos de una conjetura", "acaso, no es improbable,", "excepto", "claro está", "en los posible, si es que era posible", "tengo la sensación, pero es solo la sensación".
Si bien no siempre el recurso de frenar la narración es para debilitar la autoridad del relato, sí es siempre para suspender, e introducir una curva, o una chicana entendiendo al texto como un autodromo, el flujo del sentido para operar sobre ese sentido, y además, no permite una lectura rápida y desatenta de la narración.
Kohan logra que el lenguaje pierda efectividad y utilidad de intrumento y sea aquello que constituye y define una personalidad de estilo y una literatura, en esta dimensión, de las que postula tabarovsky.