Showing posts with label fragmentos. Show all posts
Showing posts with label fragmentos. Show all posts

Sunday, November 22, 2009

Sea feliz

El principio psicoactivo de la coca fue descubierto en 1859, mediante un procedimiento

que empleaba para la extracción alcohol, ácido sulfúrico, bicarbonato sódico y éter. Poco después

médicos y laboratorios recomiendan ya la cocaí na como “ buen alimento para los nervios” , para

combatir hábitos de alcohol, opio o morfina, e incluso conceder “ sempiterna vitalidad y

hermosura” a las damas. No se habí a conocido nunca una campaña promocional como la

orquestada por Merck, Parke Davis y otros fabricantes en todo el mundo; uno de los lemas

comerciales decí a: “ no pierda tiempo, sea feliz; si se siente pesimista, abatido, solicite cocaí na ".


Sacado de Aprendiendo de las drogas, Antonio Escohotado

Friday, November 06, 2009

Formas de vida

Los grandes pensadores del marxismo lo señalaron en su momento con meridiana claridad: el proceso de transformación política de la sociedad no culmina sino al alcanzar los aspectos más comunes de la vida cotidiana de las personas. Por supuesto que hay revolución porque se toma el Estado o se liquida la propiedad privada de los medios de producción, porque se establece la reforma agraria o porque se procede a abolir la acción retardataria de las diversas iglesias; pero nada de eso alcanza a consumar una revolución cabal hasta que las prácticas diarias y los hábitos culturales más inmediatos se ven radicalmente transformados en el escenario común de la gente común.

Martín Kohan, acá

Saturday, September 12, 2009

Información - Narración

Hay una tensión entre información y narración. Hay que distinguir la una de la otra. La información sería el modo en el que un sujeto conoce algo que no pertenece a su propia experiencia, mientras que la narración sería un conocimiento que el sujeto incorpora a su experiencia. La noción de experiencia es clave para definir el concepto de narración, pero la información –sobre todo la información contemporánea- pone al sujeto de una situación casi de afasia.

Ricardo Piglia, acá

Wednesday, September 02, 2009

Punk: la estética del rechazo






"This is a chord. This is another. This is a third. Now form a band"
(Mark Perry, Sniffin´ Glue n. 7, Febrero 1977)






(...) El punk aterrorizaba porque recuperaba signos cotidianos y los volvía explícitamente políticos. Si su propuesta musical era directamente hostil, basada en voces rabiosas en el límite del grito, guitarras distorsionadas, canciones cortas y simples deliberadamente mal tocadas, nada de esto podía ser separado de un envite ideológico, que ponía el énfasis en el individuo urbano, alienado por un futuro programado de oficinas mal ventiladas, suburbios residenciales prefabricados, paro y televisión basura. La política punk hablaba desde la vida cotidiana, empobrecida en una sociedad construida en torno al trabajo asalariado, y la seducía con proposiciones de libertad y refundación. El principal eslogan punk era "Do It Yourself" (Hazlo Tú Mismo), secundado por un más dudoso "No Profit" (Sin Beneficios): el punk se dirigía al individuo en cuanto tal y le exhortaba a tomar el control de su propia vida. El arte, la música se percibían como la utopía de una vida liberada: se trataba por ello de acabar con las separaciones forzosas entre ocio y trabajo, arte y vida, espectáculo y espectadores. El arte debía ser realizado en la vida, destruido como arte, según proclamaban las vanguardias de principios de siglo (dadaísmo, surrealismo), y no podía quedar constreñido en las rejas mercantiles de una industria musical basada en el dinero. Los punks no se definían como artistas, ya que la palabra evocaba rasgos de superioridad, alejamiento, pretenciosidad. Así, el punk provocó una avalancha de fanzines fotocopiados, grupos amateur, discográficas independientes que "desmitificaban el proceso de producción en sí mismo: su mensaje era que cualquiera podía hacerlo"9. La máxima era buscar la independencia respecto de los perversos mecanismos de la industria, respecto del buen gusto, respecto de las opiniones ajenas: lo que quería comunicar el "No Future" de los Sex Pistols era que el futuro no existe, que sólo existe el aquí y el ahora, y que es por tanto aquí y ahora donde la imaginación debe ser realizada. (...)

Sunday, August 30, 2009

Una vieja encuensta

Damián Tabarovsky

(...)Entrando en la Encuesta, hay un punto que llama la atención: es maravilloso ver a Sabato y a Borges trabajar profesionalmente para ser Sabato y Borges. De tan estereotipados terminan dando ternura. Por ejemplo, en el caso del sabio de Santos Lugares, antes de responder la primera pregunta, agrega una nota introductoria (dedicada a “SZ”, seguramente Susana Zanetti, a cargo de la dirección del proyecto) donde escribe: “Abrumado de problemas (sic), le respondo el cuestionario”. Como una caricatura de sí mismo, parece un chiste que lo primero que exprese sea su estar abrumado (a lo que se le podría agregar todos los sinónimos posibles: agobiado, atosigado, etcétera). ¡Cuánto sufrimiento! Y más adelante, ante la pregunta por cómo empezó a escribir, señala: “Como se sabe, estudié ciencias físico-matemáticas”. ¿Pero quién lo sabe? O mejor dicho, ¿quién no lo sabe? Sabato no concibe que no haya alguien que no conozca su vida (su biografía) y, como se sabe, tiene razón, todos la conocemos (en el mismo tono señala: “Mi primer libro fue publicado en 1944, cuando hice público (sic) mi alejamiento definitivo (sic) de la ciencia”). Borges es interrogado por Noemí Ulla. Aquí también el comienzo marca el tono de la entrevista. El reportaje empieza con una duda: “Borges, ¿quiere que lea todas las pregunta?” (me alarma el uso de ese “Borges”. A Cortázar, por ejemplo, nadie le decía: “Cortazar, ¿cómo escribe?”. Ese “Borges” funciona en la pregunta complaciente sólo como una mala cita al lugar común del borgeanismo). A lo que un Jorge Luis, entre dubitativo y seguro, responde: “No, no (sic). ¿Cuántas son?”. Entonces Ulla le informa: “Son nueve”. Y el maestro, aliviado, remata: “Está bien, es una cifra mágica (sic)”. Al fin y al cabo, la sacamos barata: podría haber dicho “cabalística”, pero en ese caso los números deberían ser el 3 o el 7, creo. (...)

leela completa acá

Sunday, July 26, 2009

Schanton

Barthes parece estar reflejando este momento de hiperinflación de data y “discurso cultural” cuando anota “El mundo nos obliga a ‘interesarnos’ por todo: prohibición del desinterés aunque sea provisorio”. Y concluye: “Cuanto más crece la información, más retrocede el conocimiento”.

leer completo acá

Thursday, July 23, 2009

Porcelana y volcán

«Evidentemente, toda vida es un proceso de demolición.»1 Pocas frases resuenan tanto
en nuestra cabeza con este ruido de martillo. Pocos textos tienen este irremediable
carácter de obra maestra, y de imponer silencio, de forzar un asentimiento aterrado, como
la novela corta de Fitzgerald. Toda la obra de Fitzgerald es un único desarrollo de esta
proposición, y sobre todo de su «es evidente». Un hombre y una mujer, unas parejas
(¿por qué unas parejas sino porque se trata ya de un movimiento, de un proceso definido
como el de la díada?) que lo tienen todo para ser felices, como suele decirse: bellos,
encantadores, ricos, superficiales y llenos de talento. Y luego, algo sucede que hace que
se rompan, exactamente como un plato o un vaso. Terrible mano a mano de la
esquizofrénica y el alcohólico, a menos que la muerte no se los lleve a los dos. ¿Acaso es
esto la famosa autodestrucción? ¿Qué pasó exactamente? No intentaron nada especial
que estuviera por encima de sus fuerzas; y sin embargo, se despiertan como tras una
batalla demasiado grande para ellos, el cuerpo roto, los músculos agarrotados, el alma
muerta: «Tenía la impresión de estar de pie en el crepúsculo en un campo de tiro
abandonado, con un fusil vacío en la mano y las dianas derribadas. Ningún problema que
resolver, simplemente el silencio y el solo ruido de mi respiración... La inmolación de mí
mismo era un cohete sombrío y mojado.» Por supuesto que sucedieron muchas cosas,
tanto en el exterior como en el interior: la guerra, la quiebra financiera, un cierto
envejecimiento, la depresión, la enfermedad, la pérdida del talento. Pero todos estos
accidentes ruidosos ya produjeron sus efectos en su momento; y no serían suficientes por
sí mismos si no socavaran, si no profundizaran algo de toda otra naturaleza y que, por el
contrario, no ha sido puesto de manifiesto por ellos sino a distancia y cuando ya es
demasiado tarde: la grieta silenciosa. «¿Por qué hemos perdido la paz, el amor, la salud,
una cosa tras otra?»

G. Deleuze

Monday, June 15, 2009

Curador

El don de la anacronía

Hace poco, en Argentina una ola de nuevos narradores y otros no tan nuevos involuntariamente les concedió a algunos críticos la oportunidad de actualizar sus discusiones. De la mano de una narrativa influenciada por Internet, los blogs, la crónica, la fusión de géneros se acuñó el concepto sofisticado de literaturas "posautónomas". Según este concepto, la literatura podría no regirse ya por sus leyes internas, estaría perdiendo autorreferencialidad y podría obedecer a nuevos criterios de valoración para adecuarse al presente. Rápidamente, superada por el vértigo mediático, la novedad fue desplazada por una tendencia asociada a la anterior: una presunta literatura del yo.

Curiosamente, esas categorías en juego pasaron a ocupar en varios suplementos culturales el lugar efímero de la noticia, como en otro momento el rótulo de literatura femenina. Esta vez la invención no fue una estrategia de marketing editorial, sino un rapto de sofisticación intelectual. Algo parecía mudar de piel: no la literatura sino la crítica, que abandonaba criterios intrínsecos de valoración -estilo, calidad literaria, etcétera-, y con una terminología extraída de los más recientes estudios culturales intentaba abordar textos híbridos que hablaran la lengua del presente.

Lo cierto es que textos que fuerzan categorías distintas de análisis existen desde hace tiempo -los precursores de la poesía concreta, de la poesía visual, sin ir más lejos, o escritores como Puig, Copi y Aira-. Lo interesante del caso es que la figura del crítico literario, bajo esta innovación, se superpone a la del crítico de arte, ese agente externo a la obra que dirime criterios de valoración circunstanciales. Es un rasgo que puede verificarse a nivel global: el crítico literario en el rol de curador.

No estoy seguro de que en la literatura estas reglas de prestidigitación sean tan efectivas como en el arte contemporáneo. La operación de este tipo de crítico consistiría en fundar la ilusión de movimiento y verdad donde hay contingencia. Aunque es válido, esta operación soslaya que el lector todavía sigue regido por una autonomía temporal y una historia privada que forma su gusto, y que probablemente acuda a un libro no para encontrar retazos de lenguajes mediáticos y actuales, sino para desalienarse de ese imaginario público y pasar a una dimensión en que las palabras significan y resuenan de modo diferente.

Oliverio Coelho. en El país

Sunday, June 07, 2009

Duchamp

En enero fui a ver la muestra de Duchamp en Proa, desde entonces quiero escribir algo al respecto pero hasta ahora no pude. Hace un par de días me econtré con un texto de Alan Pauls que habla de Duchamp. La nota publicada en Página 12 tiene exactamente diez años, está escrita al momento de la aparición de una biografía sobre Duchamp. En esa nota Pauls dice todo lo que yo queria decir, da forma a lo que yo no podía y, además, agrega otras capas de sentido. Más abajo un fragmento de la nota.

Ese índice apuntado a un objeto común, indiferente, sin “gusto”, ese eso –-algo tan simple y económico como un eso, que con recursos mínimos consigue efectos máximos, ¿no es lo que en ajedrez se llama elegancia?– es lo que hizo famoso a Duchamp. Famoso y, para provecho de Tomkins, que aquí libra su propia batalla de biógrafo norteamericano, ininterpretable. Porque ésa es la otra tensión que envalentona a este libro sabroso, inteligente, que ya sería irresistible si se limitara a comentar, en cinco o seis renglones distraídos, la vida de cualquiera de sus personajes secundarios (Picasso, Peggy Guggenheim, Man Ray, Katherine Dreier, Henri Pierre Roché, amigo del alma, socio en un par de suculentos ménages-à–trois y autor del slogan que mejor define a Duchamp: “Su obra más imponente es el empleo del tiempo”): la guerra contra la interpretación. Retomando una vieja fobia de Nabokov (asimilar toda interpretación a una “patraña freudiana”), y también sus armas (la mordacidad, el sarcasmo, risitas malévolas), Tomkins parece sostener que eso –el gesto fundador de Duchamp– no tiene sentido, que es sólo un indicador, un signo que muestra algo –un mingitorio, una pala para nieve, un rascacielos de 241 metros de altura– que es opaco, impasible, pura superficie. Como el dandy Duchamp.

Pero, ¿y si aun en esa apoteosis de la frivolidad hubiera algo más? ¿Algo menos? ¿Un resto? Medio siglo después del Caso Mutt, Duchamp, en una entrevista con Francis Steegmuller, volvía a darlo vuelta todo. “Usted sabe que es uno de los artistas más famosos del mundo”, le comenta Steegmuller. Y Duchamp: “No sé nada de eso. En primer lugar, la gente común no conoce mi nombre, mientras que la mayoría ha oído hablar de Dalí y de Picasso, e incluso de Matisse. En segundo lugar, si alguien es famoso, creo que es imposible que lo sepa. Ser famoso es como estar muerto: no creo que los muertos sepan que están muertos. Y en tercer lugar, si fuera famoso, no podría enorgullecerme demasiado; la mía sería una fama payasesca, que se remontaría a la sensación causada por el Desnudo bajando una escalera. Aunque supongo, evidentemente, que si esa clase de infamia dura ya cincuenta años, es porque entonces hay algo más que el escándalo”. Steegmuller: “¿Qué otra cosa hay?”. Duchamp: “Hay eso”. “¿Eso?” “Eso. Lo que no tiene nombre.”

leanla completa acá

Monday, June 01, 2009

"¿Me ayudás?"

Se acuerdan cuando existía el rock argentino? Qué épocas aquellas, marcadas por algunos hitos inolvidables: el apoyo a la guerra de Malvinas, el coqueteo de varios rockeros con Viola, Charly García haciendo campaña por Angeloz y Menem, Spinetta pidiendo mano dura. Ahora hay una letra de una canción que por su hondura y contundencia bien podría ser de Calamaro o Fito Páez: “Si me ayudás,/ podemos cambiar todo lo que nos hace mal/por todo lo que nos hace bien”. Ah, perdón: me dice Guillermo Piro, sentado aquí a mi derecha, que no es una letra de rock sino una frase de una publicidad de De Narváez. Es cierto, levanto la vista y en el televisor –en todas las redacciones hay televisores– se ve un aviso del candidato empresario donde se escucha la sentencia en cuestión. ¡Qué profunda! ¡Por eso me la confundí con una canción del rock argentino! En su columna en Los Inrockuptibles (inteligente y bien escrita como de costumbre), Juan José Becerra echa una aguda mirada sobre el candidato empresario, y al comentar otro de sus eslóganes (“La seguridad se hace”) propone reemplazarlo por “Facho se nace”.

Damián Tabarovsky, acá

Tuesday, April 28, 2009

Wednesday, March 11, 2009

Plus

En 1975 le preguntan a Roland Barthes si el acto de escribir es la prolongación del de pensar, la respuesta del francés es que son actos inseparables. “voy de la frase al pensamiento y viceversa”. “La escritura (y yo soy un ser de escritura) es, como dijo Bataille, un gasto incondicional, una gasto para nada; es una suerte de actividad perversa que, en un sentido, no sirve para nada; no puede ser contabilizada y excede siempre los servicios que pueden pedírsele. Sin duda la escritura es un intercambio social, pero hay siempre un plus que es ese ‘para nada’. Es un goce para nada y, en consecuencia, una perversión.”

Tuesday, February 24, 2009

Artista del desperdicio

Destellos de lucidez
por Martín Kohan

“Anotame una advertencia”, le dijo Gaudio al árbitro del partido. ¿Se lo dijo después de haber cometido una infracción? No, justamente: se lo dijo antes. Le pidió el castigo, o más bien se lo ordenó, y de inmediato agarró una pelotita y la revoleó de mala manera lo más alto y lo más lejos que pudo. ¿Qué clase de exabrupto es éste, que se anuncia y adelanta su sanción? ¿Qué clase de arrebato es este, que antepone conciencia al acto? Si hay algo que estremece en Gaudio, es esto precisamente: su demasiada conciencia. Una conciencia tan terrible como i-nútil, un destello de lucidez que nunca le sirve para nada.
Era su primer partido en el ATP de Buenos Aires, y fue el último, porque perdió. En el octavo game del segundo set, cuando parecía que repuntaba, se le oyó decir: “Estoy cerca de jugar bien”. No lo pensó después, en el análisis retrospectivo de su actuación, sino en pleno partido, mientras jugaba. Lo pensó y lo dijo, y es difícil que un jugador pueda soportar la conciencia de estar cerca de jugar bien (no de jugar bien, sino de estar cerca) en la cancha y en medio del juego. Ese exceso de conciencia es agobiante. Bajo su peso inexorable, Gastón Gaudio tenía que perder y perdió.
A diferencia de sus colegas de la Copa Davis, que perdieron y todavía no saben por qué, Gaudio siempre sabe el por qué, y es por eso que luego pierde. Queda claro que podría ganarlo todo (para demostrarlo, ganó Roland Garros en 2004). Podría ganarlo todo, sí, porque derrocha talento, pero después va y lo pierde todo. Y a eso, como queda dicho, le agrega una conciencia feroz, impiadosa, lacerante. Es esta combinación impar la que lo consagra en definitiva como el jugador más argentino de todos los tiempos. Habrá muchos que ganen más que él o que pierdan más que él, pero ninguno habrá como él: tan artista del desperdicio y tan consciente de su arte.
Hace dos años fue eliminado, en este mismo torneo, también en la primera ronda, y los que no quieren entender lo abuchearon. Esta vez, en cambio, se fue ovacionado. El público se rindió conmovido en presencia de su destino trágico.

Thursday, February 19, 2009

Chispas

Carlos Busqued (Arg.), Tryno Maldonado (Mex.) y José Morella (Esp.) recientes finalista del premio Herralde, o tienen blogs o colaboran en alguno y el tema parece inevitable. "En general los blogs que dan vueltas alrededor de la cuestión literaria me resultan aburridos", dice el argentino. El español da un salto adelante y pasa al futuro del lector y de los libros, tan en boga con el auge de Internet y el libro electrónico: "En el futuro que yo veo, o en el que me gustaría, el libro no retrocede ante Internet, sino que ambos soportes conviven y se aluden entre sí, se alimentan el uno al otro". ¿Exhibicionismo en los blogs? "Un blog es un género por si mismo que abarca todo eso: autopromoción descarada, crítica, reseñas, diario, chismes, reyertas y hasta chispazos de literatura cuando se tiene suerte", añade el mexicano.

Friday, January 30, 2009

Historia y literatura

"Así como la literatura puede, en un momento determinado, convocar a la historia ante la pregunta por cómo narrar los hechos reales, puede también, en otro momento, devolverle sus propias preguntas sobre la experiencia, la memoria, los relatos, los documentos, la verdad y la ficción. En las teorizaciones que se han planteado sobre el discurso de la historia, los tropos literarios sirvieron para poner en evidencia que la narración de la historia es, ante todo, eso: narración. Cuando la literatura no resigna su propia conciencia de ser narración, de ser ficción, de ser escritura, bien puede tomar ciertos materiales que provienen de la historia, pero lo hará necesariamente para someterlos a otros sistemas de representación y para contar, de ese modo, otra cosa."


Martín Kohan


Historia Crítica de la Literatura Argentina

Noé Jitrik

La narración gana la partida

Directora del volumen E. Drucaroff

Historia y Literatura:

La verdad de la narración

Wednesday, January 21, 2009

Solo creo en la literatura

Alan Pauls


Monday, December 29, 2008

Balance 08

Página/12 publicó recientemente un atractivo balance sobre la escritura argentina de este año. A través de las voces de una nutrida selección de escritores se realiza un relevamiento de la producción en poesía, cuento y novela. La nota completa en este link

Se destaca el libro de cuentos de Daniel Guebel,
Los padres de Sherezade, elegido por Juan José Becerra diciendo que “contra la idea clásica del cuento como el género en el que habría que saber administrar las fuerzas que lo componen, estos relatos son ejemplos de una literatura antieconómica, incendiaria y movediza. Basta con que la busquemos aquí para que aparezca allá.”.
Frio en Alaska, elogiado por Graciela Speranza como una "invensión narrativa, sensibilidad urbana contemporánea, prosa suelta pero precisa".
Chejfec destaca el desarrollo variado de la poesía de Gruss en
La mitad de la verdad, poesía reunida (escribí una crítica para No Retornable acá) y el don de su persistencia, algo esencialmente alejado de la reiteración. “Sus poemas buscan contarme algo sin querer convencerme de nada, ni de una idea del lenguaje ni de versiones sobre las emociones.”

Friday, December 12, 2008

Post Punk

Yumber Vera Rojas y Federico Lisica

Posiblemente Franz Ferdinand fue la primera gran evidencia de que Gang of Four todavía seguía latente en el inconsciente colectivo. Así como los miembros del cuarteto escocés desempolvaron los discos que sus hermanos mayores escucharon hasta gastarlos o rayarlos, y cuya musicalidad quedó rondando en la banda de sonido de la vida misma, un sinnúmero de bandas hurgó nuevamente en las texturas, el hype, el caudal rítmico y la estética que a fines de los ‘70 legaron cientos de grupos. Así que, desmembrando con el parafraseo la ley de la química moderna, dos generaciones, pese a la independencia de sus procesos, han estimulado la constancia de este sistema de fantásticas sustancias sonoras.

Por eso pensar en el revival que tenazmente se le ha impuesto como apelativo, puntualmente para diferenciar a los noveles exponentes de los pioneros, es una tontería del marketing. Y es que ciertamente este redescubrimiento, más allá de la connotación romántica que seguramente pueda manifestar, ha acertado en la revitalización de cierto tipo de rock que, ante la obstinada necesidad de crear una ligazón con la música dance, ha logrado apropiarse paulatinamente de la pista de baile. No hace fa

lta más que acudir, acá mismo, a alguna fiesta o a algún boliche para comprobarlo. Argentina, a lo largo de los años que le siguieron al corralito (porque con algún “post” había que enlazarlo), ha sido testigo de esta evolución. Inicialmente como escenario, pues por acá pasaron, además de los de Glasgow, grupos fundamentales para comprender lo que ha sucedido: desde los legendarios New Order –que se separaron tras tocar en Buenos Aires–, Madness y Echo and the Bunnymen hasta

Arctic Monkeys, Bloc Party y Kaiser Chiefs, más la cuota norteamericana ofertada por el cadencioso dance punk de

The Rapture, !!! (chk chk chk) y LCD

Soundsystem. Y no hay que olvidar a los

taciturnos Interpol, que en su performance en el Gran Rex demostraron la vigencia de ciertas ideas de Ian Curtis.

Si la matemática apela a los números, que coordinados de determinada forma dan como resultado una verdad, el post punk directamente se zambulle en esa ciencia. Tiene sus cifras particulares (el ruidismo, la repetición, la negrura, el humor como resorte, el apego a la síntesis) y logra algo tan certero

en el lóbulo frontal como un “es igual a”. ¿Pero qué hay de las cuentas que entran con fórceps? Esas que uno mira, no está seguro del resultado, borra el número y escribe otro cercano a lo ideal. El post punk local pertenece a esa gama.

Nota completa acá

Wednesday, December 10, 2008

Ingobernable

Ciclo “La cadencia del asunto”
Participaron: Martín Kohan, Leonardo Oyola y Juan Terranova.
Moderó: Patricio Zunini


"Uno no gobierna sobre los sentidos. Por eso es tan lindo escribir. Precisamente porque el lenguaje que yo uso para decir lo que yo quiero decir está diciendo cosas que van más allá de lo que estoy queriendo decir, es que vale la pena hacer literatura. Por eso estoy tan atento a lo que los lectores después leyeron. Justamente porque el lenguaje está diciendo cosas que yo no tenía por qué premeditar. Las palabras traen cargas y connotaciones, pero yo a eso lo llamo significación, no realidad."

Martín Kohan



desgrabado completo acá

Tuesday, December 09, 2008

Crepitar

“Desde entonces, a una hora incierta/esa agonía vuelve/y hasta que mi cuento espantoso sea contado/mi corazón sigue quemándose en mí”, dice el viejo marinero de un poema de Coleridge que recordó Primo Levi.

El infierno no termina cuando se cierran las puertas del campo de concentración y los hornos se apagan: hace un cuarto de siglo que cesó el infierno militar en la Argentina y centenares de miles de personas –hijos, padres, hermanos, familiares, amigos de los desaparecidos– viven esa segunda parte del infierno que crepita en la memoria y no hay modo de apagar.

“¿Para qué renovar las penas? –dice Ismene a Edipo–. El dolor se sufre al recibir las penas y se vuelve a sufrir al recordarlas."


Juan Gelman, texto nota completa acá